Reseña de ‘Little Girl’: Documental conmovedor de Vérité sobre la juventud transgénero

El triunfo de no ficción del autor francés Sébastien Lifshitz, que ahora se inaugura en el Film Forum de Nueva York, juega como un largometraje narrativo.

No existe una regla de que un gran documental deba imitar una película narrativa, pero es impresionante cuando uno logra eludir la línea con tanta delicadeza que el espectador no tiene idea de lo que ha estado viendo hasta que aparecen los créditos. Esa es la experiencia con “Little Girl”, el luminoso retrato de Sébastien Lifshitz de una niña trans de siete años que vive en el noreste de Francia. Filmada principalmente a la altura de sus ojos, “Little Girl” te lleva directamente al corazón de la experiencia del niño trans, viendo a través de sus ojos el apoyo tenaz de su madre infatigable y su amorosa familia.

Si la pequeña Sasha es el alma de la película, su madre Karine es su corazón inquebrantable; conduciendo la película al ritmo constante del amor incondicional y la ternura. “Little Girl” comienza con Karine visitando a un médico de familia local, aunque eso no se explica en la película, quien confunde a Sasha, haciendo preguntas importantes o culpables sobre la paternidad de Karine. Cada vez que lo hace, ella usa los pronombres correctos a su vez, aunque en su frágil estado es susceptible a su vergonzoso encuadre. Ella cree que de alguna manera causó la disforia de género de Sasha, ya sea al querer una niña o al permitirle usar vestidos.

La primera escena con Sasha y Karine llega a los 20 minutos, un alivio bienvenido de las escenas de entrevistas más serias con Karine y el padre de Sasha, quien es igual de solidario pero menos involucrado. Lifshitz enmarca estas entrevistas de manera similar a las otras escenas, en primeros planos de mano y tomas medias íntimas, difuminando la línea entre terapeuta y documentalista. Ya sea intencionalmente o no, “Little Girl” podría pasar fácilmente como una narrativa hiperreal con entrevistas falsas. Es un género andrógino.

Cuando Karine y Sasha viajan en tren a París para visitar a un especialista en disforia de género, su alivio es palpable. El médico no solo afirma de inmediato el género de Sasha, sino también las opciones de crianza de Karine, asegurando tanto a la madre como a la hija al mismo tiempo. La principal preocupación de Karine es recibir una carta que explique la identidad de género de Sasha a los funcionarios escolares, que han sido difíciles. El resto de la película se enmarca principalmente en torno al conflicto con la escuela de Sasha. Sus maestros la confunden y el director no la ayuda, pero ha hecho amigos y no quiere cambiar de escuela.

“Niñita”

En entrevistas con sus hermanos en escenas de la vida doméstica, vemos la ambigüedad que enfrenta Sasha. En la clase de ballet, mientras las otras chicas pelean por fajas rosas o púrpuras por sus vestidos, ella se para a un lado con su pijama de seda roja, observándolas con frialdad. Su hermana mayor dice que Sasha no usa vestidos en público por temor a que alguien en la escuela la vea. Karine es franca y vulnerable en sus entrevistas, y comparte con desgarradora honestidad que le preocupa que Sasha sea “privada de su infancia”. Le rompe el corazón que Sasha no pueda tener citas para jugar, no pueda elegir un vestido para el primer día de clases, no pueda usar un leotardo para la clase de baile. “Mi objetivo como madre es que Sasha experimente la infancia con normalidad”, dice Karine con lágrimas en los ojos.

Aunque las luchas de la familia proporcionan la narrativa central, “Little Girl” es, en última instancia, un retrato triunfante. Como un capullo protector, sus padres y tres hermanos se unen alrededor de Sasha, su hermano de 10 años lleno de sabiduría cuando perdona a su madre por estar menos presente con él para luchar por Sasha. La familia finalmente gana su batalla con la escuela, asegurando la aceptación total a tiempo para el tercer grado, aunque un incidente traumático en la clase de baile es una dosis dolorosa de su realidad actual.

Lifshitz le dispara a Sasha en un primer plano dorado, su melena castaña plumosa cayendo alrededor de su rostro querubín. Pone música a la película con temas clásicos quejumbrosos; Debussy, Dvořák y Vivaldi. Si las opciones se sienten un poco cargadas, es una elección definitiva, aunque predecible.

Pero hay momentos de frivolidad en medio del dolor, y la historia de Sasha termina con una nota alta. Es ligera y juguetona bailando con sus tacones dorados, balanceando su paraguas de lunares con la arrogancia de Gene Kelly en “Singin ‘in The Rain”. Los mismos tacones dorados hacen una segunda aparición cuando Sasha patea un balón de fútbol con su nueva amiga en su primera cita de juegos. Cuando Karine la lleva a comprar un traje de baño, elige un bikini rosa de lunares combinado con una falda a juego. En la playa, revolotea juguetonamente con un sombrero de paja rosa, pero la falda no está a la vista. La infancia normal que Karine tanto anhelaba y por la que luchó, se está convirtiendo poco a poco en una realidad.

Grado: B +

“Little Girl” se está proyectando actualmente en el Film Forum de Nueva York.

Inscribirse: ¡Manténgase al tanto de las últimas noticias de cine y televisión! Regístrese aquí para recibir nuestros boletines informativos por correo electrónico.

Leave a Comment