“Descubre la poderosa técnica de la ‘Spielberg Face’ que hace que las emociones cobren vida en el cine”

Hoy Steven Spielberg cumple 77 primaveras, y mientras parte del llamado colectivo cinéfilo gasta buena parte del día en alimentar debates estériles en busca de notoriedad en redes y algún que otro like partiendo de premisas tan absurdas como si la obra del Rey Midas de Hollywood puede catalogarse o no como “cine”, en esta santa casa vamos a rendirle tributo con una pequeña muestra de por qué es uno de los grandes cineastas de nuestro tiempo.

Para ello, vamos a detenernos durante unos cuantos párrafos a analizar brevemente uno de sus grandes sellos como autor —que lo es, por mucho que algunos se nieguen a aceptarlo—. Este no es otro que el conocido como “Spielberg Face” —”La cara Spielberg”—, con el que el maestro ha logrado llevar un paso más allá la teoría básica de montaje y planificación bautizada como efecto Kuleshov.

Acción y reacción
Para entender bien qué hace a la Spielberg Face tan especial, debemos comprender en qué consiste exactamente el efecto Kuleshov. Este efecto, derivado de la yuxtaposición de imágenes y que debe su nombre al cineasta soviético Lev Kuleshov, se puso a prueba a principios de los años 20, y establece una clara conexión entre el contenido de dos planos consecutivos que realiza el espectador de forma inconsciente.

Para demostrarlo, se usaron una serie de primeros planos del actor Iván Mozzhujin con una expresión neutra que se editaron junto a imágenes de otras películas: un plato de sopa, una mujer en un ataúd y una niña jugando con un oso. Pese a que el plano de Mozzhjin siempre era el mismo, cada combinación sugirió al público una emoción diferente: en la primera, el personaje parecía pensativo, en la segunda transmitía tristeza, y en la tercera parecía sonreír.

Este principio del montaje ha permanecido prácticamente inalterable hasta nuestros días, y sigue siendo un básico del lenguaje narrativo. No obstante, Steven Spielberg, con su “cara”, ha logrado expandir su efectividad yendo más allá de la simple asociación e identificación de emociones de los personajes por parte del respetable y permitiendo que nos introduzcamos en sus mentes durante su reacción ante algo más grande y extraordinario que su propia existencia.

Por norma general, la “Spielberg Face” es un plano corto de reacción en el que el personaje mira fuera de plano y reacciona frente a algo asombroso. Puede ser ejecutado en un plano fijo anclado en trípode, aunque por norma general suele ir acompañado de un traveling-in o un dolly shot de aproximación que enfatiza aún más si cabe la interpretación, y se extiende durante el tiempo suficiente en montaje como para alimentar las expectativas sobre lo que veremos en el contraplano.

Como decía, Spielberg va mucho más allá de la reacción literal, estando mucho más interesado en trasladarnos los pensamientos de sus protagonistas y no sólo una idea superficial, y uno de los modos en que consigue esto es negándonos el punto de vista durante más tiempo del que otros cineastas y editores lo harían.

La magia del Rey Midas
Para ilustrarlo, voy a usar uno de mis “Spielberg Face” favoritos de toda su filmografía y que, curiosamente, llega por partida doble. Este se encuentra en la imperecedera ‘Jurassic Park’ de 1993; concretamente en la escena en la que el Alan Grant y Ellie Sattelr ven por primera vez dinosaurios a bordo del jeep durante su visita a las instalaciones del parque del Dr. Hammond.

Desde que arranca el primer plano de aproximación al rostro de Grant hasta que vemos el primer plano general con una de las criaturas en pantalla pasan 30 interminables segundos que alimentan la sensación de asombro ya no solo de la pareja de paleontólogos, sino la nuestra como espectadores.

Lejos de limitarse a articular la reacción una única vez, Spielberg decide aproximarse a Sam Neil una primera vez desde el lateral del vehículo, desde un plano entero hasta uno medio largo, mostrando su primera reacción. Después, repite en una segunda ocasión esta vez aprovechando el movimiento de Sam Neill al levantarse y aproximándose a la cámara.

Pero el bueno de Steven no se conforma sólo con una de sus “caras” —después de todo estamos a punto de ver dinosaurios vivos por primera vez tras miles de años extintos—. En un plano corto lateral de Ellie, la mano de Alan entra en plano girando su cabeza para hacerla mirar al campo que se encuentra tras la cámara. Para terminar, de nuevo acompañando el movimiento vertical de la actriz al incorporarse, realiza un movimiento que culmina en un un plano conjunto de reacción al que, ahora sí, sucede el gran “money shot” de la escena.

Este es sólo uno de las decenas de ejemplos sobre la “Spielberg Face” que podemos encontrar en la filmografía del director. Queda claro que, después de leer esto, cualquier discusión sobre su importancia y trascendencia en el séptimo arte contemporáneo queda totalmente fuera de lugar. En Espinof.,