“Explorando el impacto de los números musicales en ‘El color púrpura’ y su relevancia frente a la película de Steven Spielberg”

“El color púrpura”: Una oportunidad perdida en su adaptación musical

En Warner estaban convencidos de que tenían en ‘El color púrpura’ un caballo ganador de cara a los Óscar de 2024, pero finalmente este musical dirigido por Blitz Bazawule se ha tenido que conformar con una sola nominación, la de mejor actriz de reparto para Danielle Brooks. Por ello, el hecho de retrasar su estreno en España hasta el 9 de febrero quizá no haya sido la mejor decisión por parte de Warner, ya que poco empujón adicional va a recibir por esa vía.

Por mi parte, creo que la película de Steven Spielberg adaptando la misma novela de Alice Walker está muy bien pero también que se queda lejos de situarse entre sus mejores trabajos, por lo que la idea de ver una nueva versión, y encima una musical, era algo que me producía bastante curiosidad. Por desgracia, esta nueva ‘El color púrpura’ es sensiblemente inferior a la estrenada en 1985, aunque al menos no podemos decir que sea un simple calco.

Desequilibrada

Una de las cosas más llamativas de la película es que esta versión rebaja el contenido dramático de su predecesora. La versión de Spielberg era un melodrama puro y duro que no se cortaba lo más mínimo a la hora de mostrar las miserias a la que tenía que hacer frente su protagonista. Aquí no es que eso se obvie, ni mucho menos, pero sí que tiene una intensidad bastante menor, ya que Bazawule prefiere incidir más en el uso de las canciones como principal catalizador emocional.

Eso da pie a algunas de las escenas más potentes de la función, pero también acaba jugando en su contra, ya que esta nueva ‘El color púrpura’ quiere ser demasiadas cosas al mismo tiempo. ¿El motivo? En lugar de centrarse en adaptar el musical teatral estrenado en 2005, el guion de Marcus Gardley quiere hacer una mezcla entre la obra teatral, la novela original y la película de Spielberg.

De ambición no se queda corta, pero la ejecución dista mucho de ser la ideal, ya que eso lleva a que haya algunos elementos cuya resonancia dramática se diluye de forma considerable. Pienso por ejemplo en la escena en la que Celie pide a Nettie que la escriba, una solución que aquí se siente salida de la nada al prescindir de todo lo que sí se mostraba en la película de 1985.

Sin embargo, hay más decisiones de la película que cuesta entender, como la forma de navegar alrededor de la relación que surge entre Celie y Shug. Ese “La próxima vez” es el punto más bajo de la misma, una decisión incomprensible de guion que termina de manchar lo que debería haber sido una forma más decidida de explorar el vínculo entre ambas que lo que hizo Spielberg en su momento. Lo que queda al final es una mezcolanza de ideas sin saber muy bien qué es lo que quiere destacar exactamente Bazawule.

Y es que hay muchos momentos en los que la película se olvida de todas esas escenas que funcionan como pegamento narrativo para que los momentos de mayor explosión dramática tengan algo que lo avale. Eso se intenta compensar a través de los números musicales, donde se realizan los mayores despliegues técnicos de la función, pero que a la hora de la verdad funciona mejor de forma aislada que si uno tiene en cuenta que le están contando una historia.

Sí es cierto que el solvente trabajo del reparto ayuda a que uno siga con interés la película, pero tampoco hay ahí ninguna interpretación memorable que justifique por sí sola ver ‘El color púrpura’. También hay algún detalle mejor conseguido que en la de Spielberg -pienso sobre todo en la actitud de Mister en el tramo final de la película-, pero tampoco son muchos y quedan deslucidos por otras decisiones que cuesta entender.

Lo que nos queda al final con esta nueva ‘El color púrpura’ es una oportunidad perdida de hacer brillar más la historia que ya nos había contado el director de la sensacional ‘Tiburón’. Como era de esperar, los números musicales brillan por encima de todo lo demás, pero el problema es que en el resto hay poco tampoco hay demasiado que celebrar. Con todo, una película digna, pero en este caso sabe a poco.

En Espinof.,